LA CIUDAD QUE GUARDAMOS
Maracay respira hoy a la
sombra de los malausenas y villanuevas que
se levantaron sobre el horizonte de tejas y polvo de las primeras décadas del
siglo XX . Para entonces, vivió con Gómez
en los ojos, transitando por las calles que más adelante harían el frente de
las moles de cemento, buscando expandirse más allá de las empalizadas de la calle Junín. Para finales de los veinte
y principio de los treinta comenzó la tarea de la modernidad que años más tarde
se continuaría para darle a Maracay el nuevo rostro que hoy presenta El Hotel Jardín
, El Teatro de la Opera de Maracay, La Clínica Maracay La Plaza de toros, el
viejo Hospital Militar el Ateneo de Maracay,
entre otras obras, nos invitan al recorrido por sus áreas que nos presenta en esta página
Prada banco de imágenes de Aragua que tras una ardua y paciente labor se
convierte en visor, en guía para ayudarnos en la visita a esa Maracay que todos
aspiramos conservar más allá del siglo XXI
y presentarla a través de las nuevas tecnologías de soporte de la
comunicación .
Ya es la hora de la salida dominical
aunque sea lunes o miércoles; hora de sentarnos de paseo visual por nuestra
ciudad. Hora de conversar con Augusto Padrón a las afueras del edificio de
Malariología o con Manuelito Peñaloza en
la puerta del ateneo o con Félix Guzmán en la plaza Girardot mientras las
palomas anidan en los techos de la catedral tanta veces besada por María de San
José . Ellos están allí en su esencia. Quitan
el polvo del olvido sobre la cal
Esta página nos trae su herencia. ¡ Vamos pues!. Vístase de teclas y
cursores. Tome su mouse de la mano y salga a caminar por el Patrimonio Cultural
Edificado de Maracay. ¡AH! No olvide saludar a Japa-Japa y a Pacheco porque
ellos vigilan la comarca.
Wilson Prada


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